El aborto: una ‘causa justa’

El delito de aborto es ineficaz, porque no disminuye el número de abortos; y contraproducente.

Acaban de pasar dos fechas muy significativas para los derechos de las mujeres y la equidad de género: la Semana de Prevención del Embarazo en Adolescentes y el Día de Acción Global por el Aborto Legal y Seguro. Temas que tienen una relación directa, pues si bien han disminuido las cifras de menores de edad embarazadas (1 % de 2018 a 2019) sigue siendo escandalosamente alto el número de niñas y adolescentes gestantes: ¡122.391 el año pasado, 4.758 entre 10 y 14 años! La relación directa a la que me refiero es porque el 66 % de estas niñas y adolescentes no querían ser mamás en ese momento de sus vidas, pero no pudieron acceder al derecho que les da nuestra Constitución para abortar en tres causales, pues no tuvieron información completa, clara y libre de prejuicios que les permitiera tomar la decisión de abortar o no.

Su consecuencia no fue “simplemente” que dieron a luz sin desearlo, sino que cambió por completo su proyecto de vida, lo que evidencia que las mujeres no tenemos derecho a una ciudadanía plena, como lo explica Ana C. González Vélez, de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres.

Ella argumenta que, al contrario de los hombres, las mujeres dependemos de médico/as, jueces/zas, religioso/as, parejas o familia para poder decidir algo que solo nos debería concernir a nosotras. Para muchas de estas mujeres hay incluso más agravantes: según la más reciente Encuesta Nacional de Demografía y Salud, el 55 % de las niñas y adolescentes que fueron madres sufrieron algún tipo de violencia del padre de su hijo/a en el primer año de relación, y 9 de cada 10 abandonaron sus estudios.

Además, la falta de acceso al derecho al aborto también crea más brechas entre las mismas mujeres, pues las que menos pueden usar ese derecho son las más pobres, las menos educadas y las mujeres rurales, que son una gran parte de las que quedan en embarazo a temprana edad: 24,8 %. Con este panorama, el movimiento Causa Justa presentó el 16 de septiembre una demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 122 del Código Penal, que es el que tipifica el aborto como delito, para que este sea completamente despenalizado. La justificación general es que en los 14 años que lleva despenalizado el aborto en tres causales, los grupos que trabajan por la equidad de género han tratado de hacer valer ese fallo, pero el hecho de que el aborto tenga la doble condición de derecho y de delito impone un límite al goce de este como derecho.

Entre los argumentos adicionales está que el delito de aborto es ineficaz, porque no disminuye el número de abortos; y contraproducente, porque lanza a muchas mujeres a practicarse abortos en condiciones que ponen en riesgo su salud, no obstante que el derecho a la salud fue elevado a derecho fundamental en la Ley 1751 de 2015. Agregan que la despenalización del aborto es una solución pacífica a una controversia de la sociedad, pues no obliga a abortar a quienes se oponen al aborto; mientras que mantenerlo penalizado sí obliga a la maternidad a quienes no desean ser madres. Y a pesar de que los movimientos que se autoproclaman ‘provida’ parecen muy numerosos debido a que hacen manifestaciones efectivas, como la pintura de una de las calles aledañas al Palacio de Justicia, una encuesta realizada en 2017 por Cifras y Conceptos señala que el 61 % de los/as colombianos/as están de acuerdo con que las mujeres que abortan no deberían ir a la cárcel.

Otro argumento más para que la Corte, que usualmente tiene la ardua labor de controvertir a las mayorías para garantizar los derechos de las minorías, en esta ocasión solo tenga que ponerse a tono con un sentimiento ciudadano que ya es mayoritario. Como esta tarea no es solo de la Corte, en la página causajustaporelaborto.com cada quien puede encontrar su rol. Algo que, como todos los retos para alcanzar la equidad de género, definirá nuestra capacidad como generación para dejar un legado de evolución o de retroceso.

Claudia Isabel Palacios Giraldo