Crónicas de una Paz Posible.

Las crónicas que componen Perdonar lo imperdonable muestran que quienes han sido protagonistas del conflicto armado colombiano ―ya sea como víctimas o como victimarios― han transformado la tragedia en historias de inspiración; y a través de la solidaridad, el arte, el deporte, el amor y otras nobles herramientas, han tenido el heroísmo de renunciar a la venganza. 

Retrato un país que es mucho más diverso que el universo en que cada colombiano vive.

Este libro no es un llamado a apoyar o no los procesos de paz, encuentra válidas ambas posturas, pero concluye que ninguna exime a cada ciudadano de ser un constructor de paz y reconciliación, ni de superar la indiferencia o enfrentar la impotencia que da vivir en un país con tantas necesidades.

Perdonar lo imperdonable muestra que los colombianos debemos no solo dar sino darnos por la paz.

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¿Por qué lo escribí?

Lanzamiento del libro

 

 
 

 

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Palabras de introducción del periodista Darío Patiño en la presentación del libro "Perdonar lo Imperdonable"

Hace más de diez años, Claudia me pidió que le recomendara un libro de historia, me contó que le apasionaba el tema y que tenía incluso planes de estudiarlo antes de irse a vivir a Estados Unidos.

Se me ocurrió en ese momento alguien que contara las historias como periodista y le pasé un libro de Richard Kapucisnky sobre el Sha de Irán.

Sobre todo lo que había significado ese régimen de terror financiado por el petróleo y auspiciado por Europa y Estados Unidos. Es un libro relatado por las víctimas de esa dictadura, por los sobrevivientes.

Tiempo después tengo el gusto de comprobar que esa afición de Claudia por la historia y por las historias de las personas, no se quedó solamente en la lectura, sino que pasó a la recolección de los testimonios y a la escritura.

Primero con su libro "¿Te vas o te quedas?", relatos de sufrimiento y también de éxito de migrantes latinos en Estados Unidos.

Y ahora con este libro "Perdonar lo Imperdonable" que es como un catálogo de temas sobre el largo conflicto colombiano, pero desde la óptica de una reportera, de una cronista y entrevistadora.

Digo catálogo porque Claudia quiso abarcar todos los tiempos de esta guerra: Desde la amnistía de Rojas Pinilla hasta la desmovilización paramilitar de los últimos años, y también a todas las formas, desde la guerra guerrillera y la paramilitar, hasta el narcotráfico y el pandillerismo. 

Porque sabe bien que una etapa del conflicto ha alimentado al siguiente y porque cada forma de violencia se relaciona con las otras. 

Podría pensarse que esto no es nuevo, pero lo que descubre Claudia es que la paz, el perdón y la reconciliación ya comenzaron hace tiempo en Colombia, independientemente de los acuerdos o desacuerdos entre los dirigentes de uno y de otro bando. 

No es una situación generalizada lamentablemente, pero aquí sorprende cómo en hogares humildes, de la última fila de la pirámide económica, ha habido perdón hasta entre hermanos que combatían en bandos contrarios. Que en pueblos azotados por masacres y desplazamientos ya habido reconstrucción. Que víctimas directas han terminado dando trabajo a desmovilizados de la guerrilla que los tuvo secuestrados. 

Que hay guerrilleros y jefes paramilitares que juran que no quieren volver a la guerra y que saben que incluso les tocará pagar con su vida todo el daño que hicieron. 

Da gusto ver también a tanta gente afectada directamente por la guerra, que ha borrado de sus planes de vida la venganza. Esa misma venganza sobre la que se han construido planes de guerra y hasta políticas de estado. 

Lo que se percibe a lo largo del libro es un reclamo general por la verdad, la gente quiere saber qué pasó y por qué. 

Por eso uno espera a llegar al capítulo en el que hablan expresidentes, ex altos mandos militares , ex comisionados de paz, y exjefes guerrilleros, encontrar respuestas claras y transparentes de quienes han intentado la paz y la guerra. No voy a decir qué responden, pero creo que la paz, el perdón y la verdad son más posibles entre la gente común y corriente.

Y me robo una frase de Oscar Tulio Lizcano, secuestrado por las farc y dicha en el libro: "Con las heridas abiertas se perdona más fácil". 

Este es un trabajo maratónico de Claudia, entrevistar a 126 personas por todo el país, editar esas entrevistas, verificar los datos, construir relatos. todo eso durante un año y medio.

Y lo logró una mujer que además hace radio todas las mañanas, que presenta un noticiero en la noche, que escribe para un diario, que modera foros en varios países, que tiene un hijo, un novio, una familia y una vida para vivir. 

Por eso con toda la admiración le doy la bienvenida a Claudia Palacios.